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Discriminación en el trabajo tiene nuevos afectados

Discriminación en el trabajo tiene nuevos afectados

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanzó hoy [10/5/07], el segundo Informe Global sobre la discriminación en el trabajo. A pesar de algunos progresos, todavía son fundamentales las discriminaciones por género, raza y religión y se percibe un aumento de otros tipos de discriminación contra: jóvenes, personas de edad, personas portadoras de necesidades especiales, portadores de HIV/Sida e inmigrantes. Además de surgir nuevos tipos de discriminación contra personas con predisposición genética a sufrir enfermedades y personas que tienen hábitos poco saludables.

El Informe observó los progresos en relación con la ratificación de los convenios de la OIT sobre discriminación, la mejoría en la elaboración de leyes que la combaten y la existencia de planes de acción y programas que combaten las desigualdades. Sin embargo, es preciso avanzar en indicadores fundamentales como las diferencias de remuneración entre hombres y mujeres.

 

Aunque en América Latina y el Caribe la tasa de mujeres empleadas sea del 49,2% y la de hombres sea del 80,0%, actualmente las mujeres tienen más oportunidades de trabajo. Existe también una mayor variedad de carreras que pueden seguir, pues antes algunas profesiones eran consideradas exclusivamente masculinas, no obstante, la diferencia salarial todavía es enorme. Las mujeres tienen que enfrentar dificultades para conciliar el trabajo doméstico con el trabajo fuera de casa. Las obligaciones en casa muchas veces conducen a perturbar el desarrollo de las carreras femeninas. Es necesario que se paguen los salarios de acuerdo con el trabajo desarrollado y no con el género.

Según la OIT, los programas de igualdad salarial contribuyen al alcance de objetivos más generales, como la reducción de la pobreza, la inclusión social y el aumento de la calidad de los servicios públicos. Las empresas que poseen guardería infantil, o que poseen carga horaria de período parcial son las que tienen más alta tasa de fecundidad. El Informe pide que los lugares de trabajo posibiliten, no sólo para las mujeres, que los trabajadores tengan un equilibrio entre la vida familiar y la vida laboral.

En el mundo, hay 86 millones de emigrantes. Ellos son responsables por casi la mitad de la fuerza de trabajo en países desarrollados, sin embargo, los puestos de trabajo asignados a ellos no acostumbran tener en consideración la formación y calificación de cada uno. Son siempre designados para trabajos sucios, peligrosos y degradantes, en los cuales la protección legal o práctica acostumbra ser ineficiente, y hasta incluso inexistente. Para las mujeres inmigrantes, la situación es todavía peor, pues sufren una doble discriminación: por su condición de inmigrante y por el género.

 

Los musulmanes también han enfrentado una enorme discriminación en el trabajo, especialmente después del 11 de septiembre. No sólo en los Estados Unidos, sino en todos los países industrializados, los musulmanes son víctimas de comentarios ofensivos sobre sus creencias y prácticas religiosas. Además de que algunos patrones, no aceptan pedidos derivados de las especificidades de la religión, como el uso de ropas y velos.

 

La discriminación de raza, según la OIT, tuvo una leve caída en Brasil y en África del Sur, pero sigue fuertemente presente en países que niegan tenerla y por tanto hacen todavía más difícil su combate. Es el caso de las regiones ubicadas en los Grandes Lagos (África) y en los Balcanes (Este Europeo). El avance brasilero y en algunos países de América Latina es consecuencia de programas públicos destinados a terminar con la discriminación. La OIT destaca en Brasil a la secretaría especial encargada de políticas de promoción de la igualdad racial, y en México, en 2003, la creación del Consejo Nacional de Prevención de la Discriminación que, en 2006, hizo su primera política pública contra la discriminación.

 

El informe concluyó que para avanzar en el combate de la discriminación es necesario colocar más empeño en la compilación de datos y en la evaluación de la información relativa al número, la índole y la resolución de casos de discriminación, "para que se pueda crear un indicador del impacto que tiene la legislación sobre la lucha contra la discriminación". La OIT dijo que el combate de la discriminación es perjudicado por la dificultad para obtener asistencia jurídica cuando esos casos son denunciados, el temor que tienen los trabajadores, en su mayoría de baja renta, de sufrir represalias y la falta de confianzas de esas personas en el sistema judicial.

 

La OIT resalta además "la necesidad de que la ejecución de la legislación contra la discriminación sea más efectiva, de que los gobiernos y las empresas adopten iniciativas no normativas y de que se fortalezca el potencial de los interlocutores sociales para ser más eficientes en áreas de igualdad en los lugares de trabajo".

 

Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com

 

Tomado de: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=27502

Reflexiones sobre Ética

Entrevista al doctor en Filosofía Osvaldo Guariglia 
 

Lejos de ser un estudio reservado a los filósofos, la reflexión ética es una práctica que todas las personas podemos desarrollar. Implica pensar las normas que operan en la forma de relacionarnos con los otros y con la sociedad en su conjunto.

La reflexión ética cuenta con una larga historia. Muchos pensadores han trabajado sobre las normas sociales o sobre el límite entre lo justo y lo injusto, entre otros temas.

En esta entrevista, Guariglia recorre esta tradición y explica de manera sugerente el sentido de este pensamiento y sus vínculos con la democracia, en una sociedad fundada en el derecho y la tolerancia como base de las relaciones entre las personas.

textos: Mariano Garreta Leclercq
ilustración: Jimena Tello
edición: Cecilia Sagol y Marcelo Gargiulo

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Tomado de: http://www.educ.ar/educar/docentes/f_etica_ciudadana/polimodal/final.

La antipolítica es una política enmascarada - Por Silvina Friera

La antipolítica es una política enmascarada - Por Silvina Friera

Entrevista a Roberto Esposito

El prestigioso pensador napolitano, de visita en Buenos Aires, reflexiona sobre los temas que aborda en sus nuevos libros publicados aquí: Bíos y Categorías de lo impolítico. También marca afinidades y diferencias con sus coterráneos Gianni Vattimo, Giorgio Agamben y Toni Negri.

La avanzada de la filosofía italiana continúa. ¿Es la moda del momento? Al menos eso parece. Hace unos meses estuvo Gianni Vattimo; el año pasado, Giorgio Agamben, Toni Negri ya vino un par de veces y ahora acaba de llegar Roberto Esposito, quien brindará dos conferencias: el próximo lunes a las 19 en la Biblioteca Nacional y el próximo miércoles a las 18 en el Malba, organizadas por la Universidad Nacional de San Martín y el Instituto Italiano de Cultura. Su visita coincide con la publicación de dos libros, Bíos (Amorrortu) y Categorías de lo impolítico (Katz). El filósofo napolitano es un caballero tímido, amable, de mirada huidiza, que brilla cuando se le menciona el nombre de Diego Armando Maradona. “Prometo aprender la lengua la próxima vez”, se excusa. “La filosofía contemporánea está en una especie de giro; es lo que Deleuze llamaría un pliegue, en el sentido de que se acabó un determinado modo de practicar la filosofía que es autorreferencial. Su fuerza y su sentido está en su capacidad de salir de sí misma, de dirigirse a la exterioridad, es decir cruzarse con la vida contemporánea, con sus experiencias, con sus lenguajes y con sus prácticas”, señala Esposito en una charla informal con su colega argentino Edgardo Castro, en la Universidad de San Martín.“Deleuze dice que hoy si el filósofo quiere continuar siendo filósofo debe tener un horizonte. La biopolítica es un horizonte hacia donde se dirige la filosofía. La vida para la filosofía no es sólo un objeto, sino que es la misma filosofía salida fuera de sí”, subraya Esposito en la entrevista con Página/12. “Cuando decimos que la filosofía es mundana, que es del mundo y de la mundialización, lo que queremos decir es que el objeto de la filosofía está en su afuera, como decían Foucault, Blanchot y Deleuze. El objeto de la filosofía es nuestro cuerpo, nuestro lenguaje, nuestra mente y el mundo contemporáneo.” La obra de Esposito podría sintetizarse en dos etapas. En la primera, el filósofo napolitano se consagró a la deconstrucción de todos los elementos de la teoría política clásica, suministrados por Hobbes, Rousseau, Kant, Arendt, George Bataille y Simon Weil. En la segunda –en rigor una expansión y al mismo tiempo ajuste de esta deconstrucción–, Esposito pega un salto más allá y lleva su hermenéutica al terreno de las nociones que discute la filosofía política actual, como las de comunidad (que tendría su origen en la obligación de un don) y la de biopolítica (que hace referencia al proceso de politización de la vida biológica). 

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Tomado de: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-3917-2006-09-23.html

  

Ser como ellos - Eduardo Galeano

Ser como ellos - Eduardo Galeano

(a Karl Hubener)

Los sueños y las pesadillas están hechos de los mismos materiales, pero esta pesadilla dice ser nuestro único sueño permitido: un modelo de desarrollo que desprecia la vida y adora las cosas.

¿Podemos ser como ellos? Promesa de los políticos, razón de los tecnócratas, fantasía de los desamparados: el Tercer Mundo se convertirá en Primer Mundo, y será rico y culto y feliz, si se porta bien y si hace lo que le mandan sin chistar ni poner peros. Un destino de prosperidad recompensará la buena conducta de los muertos de hambre, en el capítulo final de la telenovela de la Historia. Podemos ser como ellos, anuncia el gigantesco letrero luminoso encendido en el camino del desarrollo de los subdesarrollados y la modernización de los atrasados. Pero lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible, como bien decía Pedro el Gallo, torero: si los países pobres ascendieran al nivel de producción y derroche de los países ricos, el planeta moriría. Ya está nuestro desdichado planeta en estado de coma, gravemente intoxicado por la civilización industrial y exprimido hasta la penúltima gota por la sociedad de consumo. En los últimos veinte años, mientras se triplicaba la humanidad, la erosión asesinó al equivalente de toda la superficie cultivable de los Estados Unidos. El mundo, convertido en mercado y mercancía, está perdiendo quince millones de hectáreas de bosque cada año. De ellas, seis millones se convierten en desiertos. La naturaleza, humillada, ha sido puesta al servicio de la acumulación de capital. Se envenena la tierra, el agua y el aire para que el dinero genere más dinero sin que caiga la tasa de ganancia. Eficiente es quien más gana en menos tiempo. La lluvia ácida de los gases industriales asesina los bosques y los lagos del Norte del mundo, mientras los desechos tóxicos envenenan los rios y los mares, y al Sur la agroindustria de exportación avanza arrasando árboles y gente. Al Norte y al Sur, al Este y al Oeste, el hombre serrucha, con delirante entusiasmo, la rama donde está sentado. Del bosque al desierto: modernización, devastación. En la hoguera incesante de la Amazonia arde media Bélgica por año, quemada por la civilización de la codicia, y en toda América Latina la tierrase está pelando y secando. En América Latina mueren veintidós hectáreas de bosque por minuto, en su mayoríasacrificadaspor las empresas que producen carne o madera, en gran escala, para el consumo ajeno. Las vacas de Costa Rica se convierten, en los Estados Unidos, en hamburguesas McDonald's. Hace medio siglo, los árboles cubrían las tres cuartas partes del territorio de Costa Rica: ya son muy pocos los árboles que quedan, y al ritmo actual de deforestación, este pequeño país será tierra calva al fin del siglo. Costa Rica exporta carne a los Estados Unidos, y de los Estados Unidos importa plaguicidas que los Estados Unidos prohíben aplicar sobre su propio suelo. Unos pocos países dilapidan los recursos de todos. Crimen y delirio de la sociedad del despilfarro: el seis por ciento más rico de la humanidad devora un tercio de toda la energía y un tercio de todos los recursos naturales que se consumen en el mundo. Según revelan los promedios estadísticos, un solo norteamericano consume tanto como cincuenta haitianos. Claro que el promedio no define a un vecino del barrio de Harlem, ni a Baby Doc Duvalier, pero de cualquier manera vale preguntarse: ¿Qué pasaría si los cincuenta haitianos consumieran súbitamente tanto como cincuenta norteamericanos? ¿Qué pasaría si toda la inmensa población del Sur pudiera devorar al  mundo con la impune voracidad del Norte? ¿Qué pasaría si se multiplicaran en esa loca medida los artículos suntuarios y los automóviles y las neveras y los televisores y las usinas nucleares y las usinas eléctricas? ¿Qué pasaría con el clima, que está ya cerca del colapso por el recalentamiento de la atmósfera? ¿Qué pasaría con la tierra, con la poca tierra que la erosión nos está dejando? ¿Y con el agua, que ya la cuarta parte de la humanidad bebe contaminada por nitratos y pesticidas y residuos industriales de mercurio y plomo? ¿Qué pasaría? No pasaría. Tendríamos que mudarnos de planeta. Éste que tenemos, ya tan gastadito, no podría bancarlo. El precario equilibrio del mundo, que rueda al borde del abismo, depende de la perpetuación de la injusticia. Es necesaria la miseria de muchos para que sea posible el derroche de pocos. Para que pocos sigan consumiendo de más, muchos deben seguir consumiendo de menos. Y para evitar que nadie se pase de la raya, el sistema multiplica las armas de guerra. Incapaz de combatir contra la pobreza, combate contra los pobres, mientras la cultura dominante, cultura militarizada, bendice la violencia del poder. El american way of life, fundado en el privilegio del despilfarro, sólo puede ser practicado por las minorias dominantes en los países dominados. Su implantación masiva implicaría el suicidio colectivo de la humanidad. Posible, no es. Pero, ¿sería deseable?

¿Queremos ser como ellos? En un hormiguero bien organizado, las hormigas reinas son pocas y las hormigas obreras, muchísimas. Las reinas nacen con alas y pueden hacer el amor. Las obreras, que no vuelan ni aman, trabajan para las reinas. Las hormigas policías vigilan a las obreras y también vigilan a las reinas. La vida es algo que ocurre mientras uno está ocupado haciendo otras cosas, decía John Lennon. En nuestra época, signada por la confusión de los medios y los fines, no se trabaja para vivir: se vive para trabajar. Unos trabajan cada vez más porque necesitan más que lo que consumen; y otros trabajan cada vez más para seguir consumiendo más que lo que necesitan. Parece normal que la jornada de trabajo de ocho horas pertenezca, en América Latina, a los dominios del arte abstracto. El doble empleo, que las estadísticas oficiales rara vez confiesan, es la realidad de muchísima gente que no tiene otra manera de esquivar el hambre. Pero, ¿parece normal que el hombre trabaje como hormiga en las cumbres del desarrollo? ¿La riqueza conduce a la libertad, o multiplica el miedo a la libertad?    Leer el texto completo >

 Tomado de: http://ar.geocities.com/veaylea2002/galeano/ser-ellos.htm

Eduardo Galeano, Ser como ellos y otros artículos, Siglo Veintiuno de España Editores, España, 1992.

Derechos Humanos - Albert Einstein

Derechos Humanos - Albert Einstein

Díscurso ante la Chicago Decalogue Society, 20 de febrero de 1954.

Señoras y señores:
Se han reunido ustedes hoy para dedicar su atención al problema de los derechos humanos; y han decidido ofrecerme un premio con este motivo. Cuando me enteré de ello, me deprimió un poco su decisión. ¿En qué desdichada situación, pensé, debe hallarse una comunidad para no dar con un candidato más adecuado a quien otorgar esta distinción?
He dedicado, durante una larga vida, todas mis facultades a lograr una visión algo más profunda de la estructura de la realidad física. Jamás he hecho esfuerzo sistemático alguno para mejorar la suerte de los hombres, para combatir la injusticia y la represión, y para mejorar las formas tradicionales de las relaciones humanas.

Sólo hice esto: con largos intervalos, expresé mi opinión sobre cuestiones públicas siempre que me parecieron tan desdichadas y negativas que el silencio me habría hecho sentir culpable de complicidad.

La existencia y la validez de los derechos humanos no están escritas en las estrellas. Los ideales sobre el comportamiento mutuo de los seres humanos y la estructura más deseable de la comunidad, los concibieron y enseñaron individuos ilustres a lo largo de toda la historia. Estos ideales y creencias derivados de la experiencia histórica, el anhelo de belleza y armonía, han sido aceptados de inmediato en teoría por el hombre... y pisoteados siempre por la misma gente bajo la presión de sus instintos animales. Una gran parte de la historia la cubre por ello la lucha en pro de esos derechos humanos, una lucha eterna en la que no habrá nunca una victoria definitiva. Pero desfallecer en esa lucha significaría la ruina de la sociedad.

Al hablar hoy de derechos humanos, nos referimos primordialmente a los siguientes derechos básicos: protección del individuo contra la usurpación arbitraria de sus derechos por parte de otros, o por el gobierno; derecho a trabajar y a recibir unos ingresos adecuados por su trabajo; libertad de discusión y de enseñanza; participación adecuada del individuo en la formación de su gobierno. Estos derechos humanos se reconocen hoy teóricamente, pero, mediante el uso abundante de maniobras legales y formalismos, resultan violados en una medida mucho mayor, incluso, que hace una generación. Hay, además, otro derecho humano que pocas veces se menciona pero que parece destinado a ser muy importante: es el derecho, o el deber, que tiene el individuo de no cooperar en actividades que considere erróneas o perniciosas. A este respecto, debe ocupar un lugar preferente la negativa a prestar el servicio militar. He conocido casos de individuos de excepcional fortaleza moral y gran integridad que han chocado por ese motivo con los órganos del Estado. El juicio de Nuremberg contra los criminales de guerra alemanes se basaba tácitamente en el reconocimiento de éste principio: no pueden excusarse los actos ilegales aunque se cometan por orden de un gobierno. La conciencia está por encima de la autoridad de la ley del Estado.

La lucha de nuestra época gira primordialmente en torno a la libertad de ideas políticas y a la libertad de debate, así como de la libertad de investigación y de enseñanza. El miedo al comunismo ha llevado a prácticas que han Llegado a ser incomprensibles para el resto de la humanidad civilizada y que exponen a nuestro país al ridículo. ¿Hasta cuándo toleraremos que políticos, hambrientos de poder, intenten obtener ventajas políticas de ese modo? A veces, parece que la gente ha perdido su sentido del humor hasta el punto de que ese dicho francés «el ridículo mata» haya perdido ya su validez.

 Tomado de: www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=729

El último velo de la impunidad

UN PASO MAS

La Corte quedó en condiciones de anular los indultos: Un dictamen del procurador general Esteban Righi los declaró inconstitucionales, al responder un recurso del general Omar Riveros que actuó como represor en Campo de Mayo

Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-84523-2007-05-05.html

¿Qué es un campo? - Giorgio Agamben

¿Qué es un campo? - Giorgio Agamben

Lo que ha ocurrido en los campos de concentración supera de tal modo el concepto jurídico de crimen, que muchas veces se ha olvidado considerar la verdadera estructura jurídico-política en la cual aquellos sucesos se produjeron. El campo es el lugar en el que se ha realizado la más absoluta conditio inhumana que se haya dado jamás sobre la tierra: es decir, en última instancia, lo que cuenta tanto para las víctimas como para los descendientes. Aquí seguiremos deliberadamente una orientación inversa. En vez de deducir la definición de campo por los sucesos acaecidos, nos preguntaremos más bien: ¿qué es un campo, cuál es su estructura jurídico-política, por qué han podido tener lugar semejantes sucesos? Todo esto nos llevará a mirar el campo, no como hecho histórico, ni como una anomalía perteneciente al pasado (aunque sí eventualmente, está todavía por verificarse), sino, de alguna manera, a la matriz escondida, al nomos del espacio político en el que vivimos.


 Los historiadores discuten acerca de si la primera aparición de los campos se deba identificar con los campos de concentración creados por los españoles en Cuba en 1896 para reprimir la insurreción de la población de la colonia, o con los concentration camps en los cuales los ingleses a principios de siglo reunieron a los boers; lo que importa aquí es que, en ambos casos, se trata de la extensión a una población civil entera de un estado de excepción ligado a una guerra colonial. Los campos nacen, no del derecho ordinario (y nunca, como se ha podido creer, de una transformación y un desarrollo carcelario), sino del estado de excepción y de la ley marcial. Esto es todavía más evidente para los Lager nazis, sobre cuyo origen y régimen jurídico estamos bien documentados. Sabido es que la base jurídica del internado no era el derecho común, sino la Schutzhaft (literalmente: custodia protectiva), una institución jurídica de origen prusiano que los juristas nazis clasifican a veces como una medida de policía preventiva, en cuanto permitía "tomar en custodia" a individuos independientemente de cualquier comportamiento penalmente relevante, únicamente con el fin de evitar un peligro para la seguridad del Estado. Pero el origen de Schutzhaft está en la ley prusiana del 4-6-1851 sobre el estado de asedio que en 1871 se extendió por toda Alemania (a excepción de Baviera) y, mucho antes, en la ley prusiana sobre la "protección de la libertad personal" (Schutz der persönlichen Freiheit) del 12-2-1850, que encontró una gran aplicación en ocasión de la primera guerra mundial.


Este nexo constitutivo entre estado de excepción y campo de concentración no debería ser sobrevalorado, en una correcta comprensión de la naturaleza del campo. La "protección" de la libertad que se cuestiona en la Schutzhaft es, irónicamente, protección contra la suspensión de la ley que caracteriza la emergencia. La novedad es que, ahora, esta institución se disuelve por el estado de excepción sobre el cual se fundaba y se la deja en vigor en situación normal. El campo es el espacio que se abre cuando el estado de excepción empieza a convertirse en la regla. En éste, el estado de excepción, que era esencialmente una suspensión temporal del ordenamiento, adquiere ahora una disposición espacial permanente que queda como tal, pero siempre fuera del ordenamiento normal.

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Disponible en: http://www.elcultural.com/eva/literarias/agamben/portada1.html 


Fotografía: cartonero, Buenos Aires.

 

No al tatuaje biopolítico - Giorgio Agamben

No al tatuaje biopolítico - Giorgio Agamben

06 feb 2004

 El filósofo italiano Giorgio Agamben ha manifestado su intención de no viajar a los Estados Unidos tras la aprobación de las nuevas medidas de control puestas en marcha para quienes pretendan entrar en el país. En un artículo publicado en Le Monde el pasado 11 de enero explica las razones de esta decisión.

No al tatuaje biopolítico


Los periódicos no dejan ninguna duda: desde ahora quien quiera entrar en Estados Unidos con una visa será fichado y deberá dejar sus huellas digitales al hacerlo. Personalmente, no tengo intención de someterme a tales procedimientos, y es por lo que anulé sin demora, el curso que debía dictar en marzo en la universidad de Nueva York.

Querría explicar la razón de esta negativa, es decir, porqué a pesar de la simpatía que me liga desde hace muchos años a mis colegas americanos como a sus estudiantes, considero que esta decisión es a la vez necesaria y sin apelación y cuánto deseo que sea compartida por otros intelectuales y profesores europeos.

No se trata sólo de una reacción epidérmica frente a un procedimiento que fue impuesto durante mucho tiempo a los criminales y acusados políticos. Si sólo se tratara de esto, podríamos con seguridad aceptar moralmente compartir, por solidaridad, las condiciones humillantes a las que son sometidos hoy tantos seres humanos.

Lo esencial no está ahí. El problema excede los límites de la sensibilidad personal y concierne al estatuto jurídico-político (sería quizás más simple decir bio-político) de los ciudadanos de los Estados pretendidamente democráticos en los que vivimos. Desde hace algunos años tratan de convencernos de que debemos aceptar como las dimensiones humanas y normales de nuestra existencia prácticas de control que habían sido consideradas siempre como excepcionales e inhumanas.

Nadie ignora que el control ejercido por el Estado sobre los individuos a través del uso de dispositivos electrónicos, como las tarjetas de crédito o los teléfonos móviles, han alcanzado límites en otros tiempos insospechables.

Sin embargo, no se podrían superar ciertos umbrales en el control y manipulación de los cuerpos sin penetrar en una nueva era biopolítica, sin franquear un paso más en lo que Michel Foucault llamaba una animalización progresiva del hombre realizada a través de las técnicas más sofisticadas.

El fichaje electrónico de las huellas digitales y de la retina, el tatuaje sub-cutáneo, como otras prácticas del mismo género, son elementos que contribuyen a definir ese umbral. Las razones de seguridad que se invocan para justificarlas no deben impresionarnos: no es esa la cuestión. La historia nos enseña que las prácticas reservadas al comienzo a los extranjeros, enseguida se aplican al conjunto de los ciudadanos.

Lo que está en juego es nada menos que la nueva relación biopolítica "normal" entre los ciudadanos y el Estado. Esta relación no tiene nada que ver con la participación libre y activa en la esfera pública, sino que concierne a la inscripción y fichaje del elemento más privado e incomunicable de la subjetividad: quiero decir la vida biológica de los cuerpos.

A los dispositivos mediáticos que controlan y manipulan la palabra pública corresponden en consecuencia los dispositivos tecnológicos que inscriben e identifican la vida desnuda: entre esos dos extremos de una palabra sin cuerpo y de un cuerpo sin palabra, el espacio de lo que llamábamos otrora la política es cada vez más reducido y más exiguo.

Así, al aplicar al ciudadano o mejor dicho al ser humano como tal, las técnicas y dispositivos que fueron inventados para las clases peligrosas, los Estados, que deberían constituir el lugar mismo de la vida política, han hecho de él, el ser humano, el sospechoso por excelencia, hasta el punto de que es la humanidad misma la que se ha transformado en clase peligrosa.

Hace algunos años, escribí que el paradigma político de Occidente no era ya la ciudad, sino el campo de concentración, y que habíamos pasado de Atenas a Auschwitz. Se trataba evidentemente de una tesis filosófica, y no de un relato histórico, ya que no se deberían confundir fenómenos que conviene por el contrario distinguir.

Querría sugerir que el tatuaje apareció sin duda en Auschwitz como el modo más normal y económico de organizar la inscripción y el registro de lo deportados en los campos de concentración. El tatuaje biopolítico que nos imponen ahora los Estados Unidos para entrar en su territorio, podría ser el signo precursor de lo que nos pedirán más tarde aceptar como la inscripción normal de la identidad de buen ciudadano en los mecanismos y engranajes del Estado. Por eso debemos oponernos.

Giorgio Agamben


La traducción ha sido realizada por Miriam L. Chorne para la página de El observatorio Psi, de donde la he extraído.

Disponible en: http://estrecho.indymedia.org/newswire/display_any/4129/index.php

 

 

Si esto es un hombre. El viaje - Primo Levi

Si esto es un hombre. El viaje - Primo Levi

Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal
Pensad que esto ha sucedido:
Os rencomiendo estas palabras.
rabadlas en vuestros corazones
l estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.



 
El VIAJE. 


Me había capturado la Milicia fascista el 13 de diciembre de 1943. Tenía veinticuatro años, poco juicio, ninguna experiencia, y una inclinación decidida, favorecida por el régimen de segregación al que estaba reducido desde hacía cuatro años por las leyes raciales, a vivir en un mundo poco real, poblado por educados fantasmas cartesianos, sinceras amistades masculinas y lánguidas amistades femeninas. Cultivaba un sentido de la rebelión moderado y abstracto.

No me había sido fácil elegir el camino del monte y contribuir a poner en pie todo lo que, en mi opinión y en la de otros amigos no mucho más expertos, habría podido convertirse en una banda de partisanos afiliada a “Justicia y Libertad”. No teníamos contactos, armas, dinero ni experiencia para procurárnoslos; nos faltaban hombres capaces y estábamos agobiados por un montón de gente que no servía para el caso, de buena fe o de mala, que subía de la llanura en busca de una organización inexistente, de jefes, de armas o también únicamente de protección, de un escondrijo, de una hoguera, de un par de zapatos.

En aquel tiempo todavía no me había sido predicada la doctrina que tendría que aprender más tarde y rápidamente en el Lager, según la cual el primer oficio de un hombre es perseguir sus propios fines por medios adecuados, y quien se equivoca lo paga, por lo que no puedo sino considerar justo el sucesivo desarrollo de los acontecimientos. Tres centurias de la Milicia que habían salido en plena noche para sorprender a otra banda, mucho más potente y peligrosa que nosotros, que se ocultaba en el valle contiguo, irrumpieron, en una espectral alba de nieve, en nuestro refugio y me llevaron al valle como sospechoso. 

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Fotografía: Auschwitz, Polonia, 27 de enero.de 2005.- La liberación de Auschwitz, hace 60 años, fue conmemorada en el antiguo campo de concentración nazi. El acto empezó y acabó de la misma manera, con el silbido simbólico de un tren que llega, como llegaban de toda Europa los trenes que traían a nuevos presos. La noche fue cayendo durante la ceremonia, celebrada a cielo abierto con las oscuras barracas de Birkenau de fondo y ante la vía del tren a lo largo de la cual unas antorchas iluminaban la nieve.Con fuego sobre las vías del tren concluyó la ceremonia.


 

Disponible en: http://www.sisabianovenia.com/LeviHombre.htm

Si esto es un hombre. Los hundidos y los salvados – Primo Levi

Si esto es un hombre. Los hundidos y los salvados – Primo Levi

LOS HUNDIDOS Y LOS SALVADOS

Ésta, de la que hemos hablado y hablaremos, es la vida ambigua del Lager. De esta manera dura, estrujados contra el fondo, han vivido muchos hombres de nuestros días, pero todos durante un tiempo relativamente breve; por lo que quizás sea posible preguntarse si realmente merece la pena, y si está bien, que de esta excepcional condición humana quede cualquier clase de recuerdo.

 

A esta pregunta estoy inclinado a responder afirmativamente. En efecto, estoy persuadido de que ninguna experiencia humana carece de sentido ni es indigna de análisis, y de que, por el contrario, hay valores fundamentales, aunque no siempre positivos, que se pueden deducir de este mundo particular del que estamos hablando. Querría hacer considerar de qué manera el Lager ha sido, también y notoriamente, una gigantesca experiencia biológica y social.

 

Enciérrense tras la alambrada de púas a millares de individuos diferentes en edades, estado, origen, lengua, cultura y costumbres, y sean sometidos aquí a un régimen de vida constante, controlable, idéntico para todos y por debajo de todas las necesidades: es cuanto de más riguroso habría podido organizar un estudioso para establecer qué es esen­cial y qué es accesorio en el comportamiento del animal-hombre frente a la lucha por la vida.

 

No creo en la más obvia y fácil deducción: que el hombre es fundamentalmente brutal, egoísta y estúpido tal y como se comporta cuando toda superestructura civil es eliminada, y que el Háftling no es más que el hombre sin inhibiciones. Pienso más bien que, en cuanto a esto, tan sólo se puede concluir que, frente a la necesidad y el malestar físico oprimente, muchas costumbres e instintos sociales son reducidos al silencio.

 

Me parece, en cambio, digno de atención este hecho: queda claro que hay entre los hombres dos categorías particularmente bien distintas: los salvados y los hundidos. Otras parejas de contrarios (los buenos y los malos, los sabios y los tontos, los cobardes y los valientes, los desgraciados y los afortunados) son bastante menos definidas, parecen menos congénitas, y sobre todo admiten gradaciones intermedias más numerosas y complejas.

 

Esta división es mucho menos evidente en la vida común; en ésta no sucede con frecuencia que un hombre se pierda, porque normalmente el hombre no está solo y, en sus altibajos, está unido al destino de sus vecinos; por lo que es excepcional que alguien crezca en poder sin límites o descienda continuamente de derrota en derrota hasta la ruina. Además, cada uno posee por regla general reservas espirituales, físicas e incluso pecuniarias tales, que la eventualidad de un naufragio, de una insuficiencia ante la vida, tiene menor probabilidad. Añádase también la sensible acción de amortiguación que ejerce la ley, y el sentimiento moral, que es una ley interior; en efecto, un país se considera tanto más desarrollado cuanto más sabias y eficientes son las leyes que impiden al miserable ser demasiado miserable y al poderoso ser demasiado poderoso.

 

Pero en el Lager sucede de otra manera: aquí, la lucha por la supervivencia no tiene remisión porque cada uno está desesperadamente, ferozmente solo. Si un tal Null Achtzehn vacila, no encontrará quien le eche una mano; encontrará más bien a alguien que le eche a un lado, porque nadie está interesado en que un “musulmán”* más se arrastre cada día al trabajo: y si alguno, mediante un prodigio de salvaje paciencia y astucia, encuentra una nueva combinación para escurrirse del trabajo más duro, un nuevo arte que le rente unos gramos más de pan, tratará de mantenerla en secreto, y por ello será estimado y respetado, y le producirá un beneficio personal y exclusivo; será más fuerte, y será temido por ello, y quien es temido es, ipso facto, un candidato a so­brevivir.

 

En la historia y en la vida, parece a veces discernirse una ley feroz que reza: “a quien tiene, le será dado; a quien no tiene, le será quitado”. En el Lager, donde el hombre está solo y la lucha por la vida se reduce a su mecanismo primordial, esta ley inicua está abiertamente en vigor, es reconocida por todos. Con los adaptados, con los individuos fuertes y astutos, ti los mismos jefes mantienen con gusto relaciones, a veces casi de camaradas, porque tal vez esperan obtener más tarde alguna utilidad. Pero a los «musulmanes», a los hombres que se desmoronan, no vale la pena dirigirles la palabra, porque ya se sabe que se lamentarán y contarán lo que comían en Y su casa. Vale menos aún la pena hacerse amigo suyo, porque no tienen en el campo amistades ilustres, no comen nunca raciones extras, no trabajan en Kommandos ventajosos y no ` conocen ningún modo secreto de organizarse. Y, finalmente, se sabe que están aquí de paso y que dentro de unas semanas no quedará de ellos más que un puñado de cenizas en cualquier campo no lejano y, en un registro, un número de matrícula vencido. Aunque englobados y arrastrados sin descanso por la muchedumbre innumerable de sus semejantes, sufren y se arrastran en una opaca soledad íntima, y en soledad mueren o desaparecen, sin dejar rastros en la memoria de nadie.

 

El resultado de este despiadado proceso de selección natural habría podido leerse en las estadísticas del movimiento de los Lager. En Auschwitz, en el año 1944, de los prisioneros judíos veteranos (de los otros no hablaré aquí, porque sus condiciones eran diferentes), “kleine Nummer”, números bajos inferiores al ciento cincuenta mil, pocos centenares sobrevivían: ninguno de éstos era un vulgar Haftling, que vegetase en los Kommandos vulgares y recibiese la ración normal. Quedaban solamente los médicos, los sastres, los zapateros remendones, los músicos, los cocineros, los jóvenes homosexuales atractivos, los amigos y paisanos de alguna autoridad del campo; además de individuos particularmente crueles, vigorosos e inhumanos, instalados (a consecuencia de la investidura por parte del comando de los SS, que en tal selección demostraban poseer un satánico conocimiento de la humanidad) en los cargos de Kapo, de Blockaltester u otros: y, en fin, los que, aunque sin desempeñar funciones especiales, siempre habían logrado, gracias a su astucia y energía, organizarse con éxito, obteniendo así, además de ventaja material y reputación, la indulgencia y estima de los poderosos del campo. Quien no sabe convertirse en un Organisator, Kombinator, Prominent (¡atroz elocuencia de los términos!) termina pronto en “musulmán”. Un tercer camino hay en la vida, donde es más bien la norma; no lo hay en el campo de concentración.  Leer el texto completo >



* Con el término «Muselmann», ignoro por qué razón, los veteranos del campo designaban a los débiles, los ineptos, los destinados a la selección.

Fotografía: Sobrevivientes de Mauthausen.

 Disponible en: http://www.sisabianovenia.com/LeviHombre.htm 

La política desde el borde

Categorías de lo impolítico, de Roberto Espósito. Katz Editores, Buenos aires, 2006, 329 páginas.

La literatura política italiana hacia finales de la década del 80 (según confiesa nuestro autor en el prefacio de la segunda edición italiana de 1999, diez años posterior a la primera) parecía no haber sido afectada por la ola deconstructivista que echaba por tierra toda positivización posible de los objetos de enunciación de los distintos saberes. Atiborrada de neofuncionalismo, de political sience y de las éticas de la comunicación, la filosofía política seguía abordando a sus categorías tradicionales de manera frontal, a lo sumo genealógica (cosa que Esposito rescata, aunque señale que se trataba de arrestos individuales) .

“Categorías de lo impolítico” constituye, entonces, una apuesta para pensar lo político desde su borde exterior. No negándolo ni oponiéndosele, sino trascendiéndolo desde su interior (mejor dicho, en su interior). Y es porque lo impolítico, lejos de ser apolítico, lo denuncia, denuncia la despolitización que está ya implícita en lo político. Lo impolítico no sólo no se opone a lo político, sino que ocupa su mismo espacio, coincide con él, no lo niega. Lo impolítico es la afirmación máxima de la política: sostiene que no hay otra política que la política, que no hay otro poder que el poder, otra fuerza que la fuerza. En otras palabras: la actitud impolítica desconecta, a la luz de las palabras de Benjamin, poder y bien.

Porque lo impolítico le recuerda a la política (y ésta es una de sus principales obligaciones) que el bien no pertenece al ámbito de lo político, sino al de lo sacro. Y esta tarea negativa no debe tentarse a salir de su propia y esencial negatividad. No debe, en otras palabras, caer en el nihilismo de una restauración nostálgica del origen. Porque el origen, al igual que el bien, está ya desde siempre, diferido, sustraído a la representación.

El ámbito de lo político es el del poder, de la potencia de lo profano, donde el bien (Dios) está presente sólo como ausencia. De esta manera, la teología política es atacada doblemente (o triplemente). Por un lado, debido a que el bien no puede jamás tomar la forma del poder (de la potencia) y, por el otro, porque el mismo concepto de teo-logía es imposible: lo sacro es irrepresentable, impresentable bajo la forma del lógos.



Historia y democracia

Sabemos entonces, que tanto la categoría de teología política como la sola categoría de teología son desgarradas desde la mirada interior-exterior de lo impolítico. Pero la política tampoco queda en pie: porque lo impolítico también deshace la relación entre filosofía y política. La filosofía es incluso lo contrario de la política. A la luz de la lectura de Hannah Arendt (de una Arendt asumidamente radicalizada si se quiere), pero también de Hermann Broch, de Simone Weil, de Elias Canetti, de Georges Bataille y de otros autores bastante difíciles de colocar en las grillas de la filosofía política, Esposito nos confronta con el abismo que se abre entre ética y política.

Y si la idea de una política justa, que hoy se enuncia como la de una democracia plural, se vuelve irrepresentable, no es debido a determinada coyuntura histórica sino, justamente, a la historia. La historia es la historia del poder, no del bien. O, en palabras de Nietzsche, todo devenir es reactivo (tiende a la conservación de su fuerza). El poder no puede ser plural porque el poder es la unidad. El poder político (de origen teológico y romano) es representación y la representación es monolineal, unitaria. La representación de la pluralidad es imposible: el pluralismo político es positivamente irrepresentable porque la constitución de la identidad del nosotros (la unidad de la representación) se estructura en la exclusión del otro.

Esta partición ética/política o la relación enfrentada de la filosofía y la política nos obliga a dejar en claro que la actitud apolítica está implícita en lo político, pero no en lo impolítico. La tarea de la filosofía es no dejarse contaminar por lo político (¿por lo apolítico de lo político?). La modernidad política, a partir de la muerte de Dios, ha absolutizado y divinizado a la historia, es decir, a las instituciones del hombre (al Estado, pero también a los sujetos teóricos de las distintas liberaciones políticas así como también al mercado y a la técnica), apropiándose de lo sacro y absorbiendo todo bajo el manto de lo político.

Esta politización absoluta, esta subsunción de las diferencias bajo la lógica unívoca de la representación moderna tiene consecuencias paradójicamente despolitzadoras, pues intenta anular la lógica del conflicto (que es, sin más, la lógica de lo político).

Pero cuidado. Lo impolítico no propone nuevos valores ni tampoco una recomposición de lo divino con la historia (al modo del catolicismo romano de Guardini y Maritain), sino una exacerbación de la imposible relación entre lo profano y lo sacro. La reflexión sobre la comunidad de la muerte de Bataille con la que Esposito cierra este libro (y que es tema central de su libro “Communitas: origen y destino de la comunidad”) refiere al espacio inhabitado e inhabitable de la afirmación de lo impolítico. O, en todo caso, la afirmación de lo impolítico sólo puede darse bajo la forma de la muerte en común.

La tragedia de Numancia frente a Roma no constituye tanto un hito de heroísmo militar (político), sino más bien de su reverso. Porque lo que constituye una comunidad no son tanto sus actividades productivas (de alimentación y de medios de producción) como su relación con la muerte (no con el miedo a la muerte, lo que sería un hobbesianismo), con la experiencia imposible e irrepresentable de una muerte en común.

 Disponible en: http://www.lacapital.com.ar/2007/04/22/seniales/noticia_382722.shtml#

Los atributos de la dignidad humana - Por Eduardo Di Pollina*

PERMANENTE LUCHA POR LA PLENA VIGENCIA DE LOS DERECHOS HUMANOS

En la nota se repasan no sólo los antecedentes históricos de la Declaración Universal de la ONU, sino también los avatares que en el mundo y Argentina, derivaron de violar los DD.HH.

En el año 1948, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por la cual estableció que todas las personas nacen libres e iguales, independientemente de su condición, sexo, raza, religión u opinión política. Así, los derechos humanos quedaron instituidos como atributos fundamentales de la dignidad humana.

Fundamentalmente, se condenó a ideologías como el nazismo y el fascismo, profundamente antidemocráticas y esencialmente violatorias de los derechos humanos. Fue el comienzo de la edificación de un nuevo tiempo para los países centrales, empeñados en dejar atrás las causas y las secuelas del conflicto bélico más sangriento que sufriera jamás la humanidad, la Segunda Guerra Mundial.

Luego, la implementación de políticas neoliberales y la globalización de la economía mundial -tras la desaparición del mundo bipolar y con la hegemonía excluyente de los EEUU- profundizaron la violación de otros derechos humanos también reconocidos por Declaraciones de la ONU.

En Latinoamérica, en la última parte del siglo XX se implementó un modelo económico de concentración de la riqueza. Eso fue posible a partir de la instauración de dictaduras militares que practicaron el Terrorismo de Estado, engendrado en la Doctrina de la Seguridad Nacional, diseñada por los EEUU. En la Argentina, ese proceso comenzó a partir de 1976, con una salvaje represión sin precedentes en nuestro país; que redundaron en también inéditos niveles de exclusión social, pobreza e indigencia, que todavía se padecen.

Mientras tanto, pese a las marchas y contramarchas que continúan hasta nuestros días, en todo momento se luchó por la plena vigencia de los DDHH. Con la restauración democrática recobró fuerza el deber cívico de bregar por justicia contra los responsables de los peores delitos de lesa humanidad. Pero la condena a las Juntas Militares, sobrevino el indulto a los genocidas. Y a los juicios contra los responsables de torturas, asesinatos, desaparición forzada de personas, robos de bebés, le siguieron las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Sin embargo, la memoria y la participación popular confluyó en la sanción de la Ley 25.779, por la cual el Congreso de la Nación Argentina declaró la nulidad de aquellas, coronada con la sentencia de la Corte Suprema de Justicia que declaró la inconstitucionalidad de las leyes de impunidad.

En la historia reciente, hubo hechos que afianzaron el principio de justicia: mientras los tribunales reactivan las causas contra los responsables de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, efectuadas durante la dictadura, la Cámara de Diputados de la Nación impidió la incorporación en su seno democrático de Antonio Bussi y Luis Patti, sentando las bases para "que en el Parlamento argentino nunca más se siente en una de sus bancas ningún genocida"; máxima del profesor Alfredo Bravo que toda institución democrática debe seguir.

Queda por obtener del Poder Judicial la declaración de inconstitucionalidad de los decretos de indultos firmados por Menem, atento a la imprescriptibilidad de los delitos cometidos durante la dictadura militar.

Otro hecho afecta la plena vigencia de los DDHH. Desde el 18 de septiembre del 2006 se encuentra desaparecido Jorge Julio López, testigo clave en uno de los procesos más trascendentes, el que determinó la condena de Miguel Etchecolatz. El Estado debe imperiosamente poner todos sus recursos para esclarecerlo, so pena de ver convertida en realidad la circunstancia por casi nadie deseada: encontrarnos frente a un caso de desaparición forzada de persona en plena democracia.

En un plano más general, la vigencia irrestricta de los Derechos Humanos incluye la protección del trabajo, del acceso a la salud, a la educación y a una vida digna para nuestro pueblo. Defender ello nos enfrenta con el modelo de concepciones retrógradas que imperó en los años `90 pero aún sigue vigente.

En definitiva, la lucha por la plena vigencia de los derechos humanos conlleva la búsqueda de la verdad, la justicia y el castigo a todos los que cometieron delitos contra la humanidad. E implica, a nivel social y económico, la construcción de una sociedad más igualitaria

*Diputado Nacional por Santa Fe, Vicepresidente del Bloque del Partido Socialista.

Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/18-6544-2006-12-10.html

 

Crímenes insusceptibles de ser amnistiados

PARA QUE NO SE REPITA HAY QUE EVITAR LA IMPUNIDAD

 

Declaran inconstitucionales los indultos de Videla y Massera: La Cámara Federal anuló los indultos otorgados por Menem a los condenados en el juicio a los ex comandantes. Los hechos que cometieron “son crímenes contra la humanidad, no susceptibles de perdón”, aseguran. Videla y Massera tendrán que cumplir su pena de reclusión perpetua

 

Acceso a la nota en:

http://www.pagina12.com.ar/diario/principal/index-2007-04-26.html

 

Derecho al agua

Preocupados con los problemas acerca del agua, organizaciones de todo el mundo enviaron esta semana un documento a Louise Arbour, comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El documento contiene la firma de 165 organizaciones de 45 países y pide que la organización ponga en marcha una serie de herramientas que hagan efectivo el derecho humano al agua. En el documento presentado por las organizaciones se celebra la consideración por parte del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas -en noviembre de 2002-, del agua como un elemento indispensable para la dignidad humana y un "prerrequisito para la realización de otros derechos humanos" como un paso necesario a favor de la materialización del Derecho Humano al Agua. Sin embargo, se apunta, esto no es suficiente para resolver la necesidad de un nuevo instrumento vinculante que siente las bases hacia la implementación y realización total de este derecho. El Derecho Humano al Agua está reconocido en tratados internacionales, declaraciones y leyes ordinarias que obligan a todos los gobiernos. No obstante, el trato que muchos de éstos instrumentos dan a este derecho consagrado, ha permitido que muchas naciones nieguen su existencia en la práctica y que actores no estatales (corporaciones trasnacionales e instituciones financieras internacionales) hagan un manejo del recurso con fines mercantiles. La mitad de la población mundial contrae enfermedades fatales o vive de una manera indigna por no poder acceder a un agua limpia. En este documento se afirma la responsabilidad en este sentido de todas las entidades, publicas y privadas. Asimismo se pide que tales entidades se sometan a mecanismos de reparación y compensación de todos aquellos que sean perjudicados. Se solicita además, al Consejo de los Derechos Humanos, la designación de un Relator Especial sobre el agua que promueva con rapidez la adopción de directrices sólidas que deberán seguir los estados en la implementación de este derecho. Todas estas directrices serán importantes para la implementación de una Convención Internacional del Derecho Humano al Agua.Se apuesta a que una afirmación sólida y clara sobre el derecho humano al agua desde la Oficina del Alto Comisionado pueda aliviar la falta de atención de los estados y la comunidad internacional en relación a las políticas sobre agua y complementar el trabajo de muchas organizaciones y activistas de todo el mundo por una justicia en la materialización de este derecho.

Fuente: REDES-Amigos de la Tierra Uruguay y la Comisión Nacional en Defensa del Agua y de la Vida

Disponible en : http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=27245 (20.04.07)

Más información:

Cuando tenga la tierra

Cuando tenga la tierra

La cuestión de la Tierra en Argentina

Informe de Walter Pengue en el que se describe de manera detallada la situación actual de la tenencia de la tierra en Argentina. Algunas páginas que, sin dudas, vale la pena leer para tomar conciencia del gran problema que representan la extranjerización, revaloración y concentración del territorio nacional.

Descargar Cuando tenga la tierra 
Publicado el: 22/01/2007
Por Walter Pengue en www.uniendopueblo.com.ar

Tomado de: http://www.enredando.org.ar/noticias_desarrollo.shtml?x=32260

las tizas son blancas

LA TIZA NO SE MANCHA CON SANGRE.
HOY SOMOS TODOS CARLOS FUENTEALBA.

Ese gran simulacro

Ese gran simulacro

 

Cada vez que nos dan clases de amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros

 

en mi región hay calvarios de ausencia
muñones de porvenir / arrabales de duelo
pero también candores de mosqueta
pianos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo de otoño
sentimientos insoportablemente actuales
que se niegan a morir allá en lo oscuro

 

el olvido está lleno de memoria
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda
en el fondo el olvido es un gran simulacro
nadie sabe ni puede / aunque quiera / olvidar
un gran simulacro repleto de fantasmas
esos romeros que peregrinan por el olvido
como si fuese el camino de santiago

 

el día o la noche en que el olvido estalle
salte en pedazos o crepite /
los recuerdos atroces y de maravilla
quebrarán los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por el mundo
y esa verdad será que no hay olvido

 

Mario Benedetti

 

Imagen: Sutura ,Grupo Escombros, cicatriz en la tierra "cosida" con soga de barco, 1989 ( 30 m de largo)