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Los otros hijos de la dictadura - por Ana Claudia Troxler

Un nuevo relato de “Historias secretas”, el certamen convocado por la Fundación La Capital. En esta entrega un doloroso testimonio

Taparon sus ojos, callaron sus voces, reemplazaron sus nombres por un número, les expropiaron la libertad y mutilaron su futuro. Treinta mil desaparecidos sufrieron el tormento físico y psíquico durante la dictadura militar de 1976 en Argentina.

El Proceso de Reorganización Nacional, bajo el lema de aniquilar el terrorismo subversivo, inició una de las épocas más tristes y oscuras del país.

El secuestro y la tortura como modo de expresión. El silencio y la desaparición.

Los hijos nacidos en cautiverio se convirtieron en trofeo de guerra siendo “dados en adopción” a las familias de los mismos torturadores.

Hoy, después de treinta años, son muchos los nietos recuperados por las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo.

Pero hay otra historia, la menos conocida o quizás la menos divulgada. Los otros hijos de la dictadura. Hijos de las violaciones o relaciones forzadas, hijos que no encuentran la verdad porque no hay lugar donde hallarla. Como yo, que con mis veintinueve años todavía me pregunto qué pasó, cómo fue, por qué, quién.


Artículo completo en: http://www.lacapital.com.ar/2007/11/25/seniales/noticia_429579.shtml


Ana Claudia Troxler nació el 12 de agosto de 1977, es periodista, está casada y tiene una hija. Se recibió de técnica en periodismo en el Instituto Superior de Educación Técnica Nº 18 (Iset), durante 2003. Actualmente cursa la licenciatura en comunicación social, en la Facultad de Ciencia Política, Universidad Nacional de Rosario (UNR).

 
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1 comentario

Suso, Barale, Ghione, Politano -

Ya que este artículo publica parte de nuestra lastimosa historia Argentina, no podemos hablar objetivamente sino que podemos hacer un simple comentario acerca de éste hecho veridico testimoniado por Ana Claudia Troxler, ya que no cualquiera se animaria a revelar su ausencia de identidad.
Por eso nosotras decidimos hacer un comentario sobre lo que nos parece y sobre lo poco que conocemos del tema, por que no lo vivimos, pero sabemos las heridas que abrieron y dejaron.
Opinamos que es una pena que se conozcan tan pocos testimonios que revelaron su pasado sabiendo que hay muchos más, ya que en un hipotetico caso salieran a la luz todas las verdades sería otra hoy nuestra historia y en vez de ser vergonzosa la contariamos con orgullo por que se hizo justicia.
Nos da impotencia saber que desde nuestra temprana edad podemos decir que los valores morales argentinos de a poco estan desapareciendo.

Esc. Bernardino Rivadavia
3ºA
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