El pasado sábado 2 de agosto, Rosario/12 publicó unas declaraciones del Gobernador de la provincia donde expresaba que "es una vergüenza para los santafesinos tener esta Constitución (provincial), está desactualizada". La utilización del término vergüenza para adjetivar la Carta Magna provincial es desconcertante. Más allá de las múltiples acepciones que nos brinda el Diccionario de la Real Academia Española, al cual nos remitimos para mayor abundamiento, está claro que es una terminología de extraordinaria historia en la psicología. El gobernador seguramente no quiso decir lo que dijo pero no seremos nosotros quienes analizaremos su psiquis. Por si no se equivocó, le decimos que no nos da vergüenza nuestra Constitución. Lo digo en primera persona del plural porque tengo la esperanza que haya alguien que comparta lo que escribo. En verdad, sentimos la denominada vergüenza ajena por actos u omisiones de autoridades públicas de cualquier nivel de gobierno que no hacen lo que prometieron y que no hacen feliz a su pueblo.
El gobernador también dijo que nuestra Constitución es absolutamente anacrónica y que es la más vieja de todas. No coincidimos con la calificación y no es cierto que sea la más vieja. La Constitución provincial más vieja (lo cual además no es ningún desmérito) es la de Mendoza de 1916, que sólo tuvo alguna enmienda, sistema del que Santa Fe carece. ¿Alguien puede decir que Mendoza, que no tiene reelección del gobernador y posee legislatura bicameral es una provincia atrasada y con deficiencias institucionales? Es absurdo y simplista criticar algo diciendo que es viejo.
Además, el gobernador expresó que hoy la mayoría de las provincias tienen unicameralidad y que ninguna corriente constitucionalista defiende la bicameralidad. Como no nos creemos tan importantes como para pretender ser una corriente, podemos citarle algunas. Una cercano es el doctor Diego Giuliano (ex secretario parlamentario de la Cámara de Diputados provincial, hoy en el mismo cargo en el Senado y reconocido docente universitario) quien alguna vez escribió un trabajo titulado "Unicameralismo: oferta de temporada". Con excepción de Córdoba que adoptó la unicameralidad en setiembre del 2001 al calor del "que se vayan todos", ninguna provincia de las de mayor peso tiene una sola cámara. Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza son bicamerales. También el gobernador ha dicho que debemos reformar la Constitución como lo está haciendo Entre Ríos. Esta provincia tiene bicameralidad y no la ha modificado.
Lo que está claro es que el gobernador quiere imponer la reforma constitucional en lugar de lograr el consenso necesario para que se de naturalmente. A nosotros nos da vergüenza propia, no ajena, que la gran mayoría de los santafesinos no conozcan nuestra Constitución y la gran mayoría de las leyes. Porque quién no conoce sus derechos los perderá y sus obligaciones incumplirá.
No existe ninguna cláusula constitucional que obstaculice al gobierno provincial mejorar la educación, la salud, la justicia y la seguridad; la producción, la igualdad de oportunidades y la inclusión social; la construcción de viviendas, cloacas, escuelas y hospitales; el progreso y la igualdad. De su preámbulo y sus 116 artículos no hay uno solo que le impida avanzar en formas de democracia participativa y organismos de control y hasta en formas de regionalización, descentralización o autonomía municipal.
No son las cláusulas constitucionales "viejas y anacrónicas" las que le prohíben: tener una política sólida de derechos humanos, de discurso no contradictorio sobre el uso de las tobilleras tan polémicas, aumentar los impuestos, elevar la coparticipación provincial a municipios y comunas, entre otros temas que aparecen en la agenda.
Los que consideramos que no vivimos en una provincia cinco estrellas, como indica su nuevo logo, seguiremos enseñando derecho a la comunidad y ayudando a efectivizar los derechos fundamentales plasmados en nuestra Constitución sin vergüenza de 1962. Para no exagerar, nos conformamos con el cumplimiento progresivo del primer párrafo del artículo 21: "El Estado crea las condiciones necesarias para procurar a sus habitantes un nivel de vida que asegure su bienestar y el de sus familias, especialmente por la alimentación, el vestido, la vivienda, los cuidados médicos y los servicios sociales necesarios".
*Profesor de Derecho Constitucional UNR y Presidente de la FunDESC. rsukerma@fderec.unr.edu.ar
Tomado de: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-14717-2008-08-11.html
Un video absolutamente genial que explica, en tan solo 20 minutos, y de forma muy didáctica y crítica, nuestro sistema actual de producción y consumo. Y además, tal y como debe de ser, todo está perfectamente documentado en este guión anotado.
Tomado de: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68474&titular=la-historia-de-las-cosas-

por Marcelo Brodsky
Fecha: del 23 de junio al 3 de agosto de 2008.
Proyectos como Nexo, de Marcelo Brodsky – artista también activo en el movimiento de Derechos Humanos –, pertenecen a la emergencia en el arte post-minimalista y post-performance, lo que se puede definir, tentativamente, como memory art, un arte que hace memoria, práctica artística que se aproxima a la prolongada y compleja tradición del art of memory, de las técnicas para recordar, con su mixtura de texto e imagen, de retórica y escritura. Una suerte de arte mnemónico público que no se centra en la mera configuración espacial sino que inscribe fuertemente en la obra una dimensión de memoria localizable e incluso corporal.
Se trata de una práctica artística que vulnera los límites entre instalación, fotografía, monumento y memorial. Su lugar puede ser el museo, la galería o el espacio público. Su receptor es el espectador individual, pero él o ella es convocado no solamente en tanto individuo sino también como miembro de una comunidad que enfrenta el trabajo de la conmemoración.
Gran parte de la nueva obra de Brodsky gira en torno a la memoria de los desaparecidos, ya sea a través de la recreación de un depósito de la ESMA, titulada El Pañol y atestada de los sonidos y olores de ese atroz centro de tortura, o bien de la conmovedora serie de fotografías de los árboles plantados en el Bosque de la Memoria por iniciativa de la Universidad de Tucumán, dedicados, cada uno de ellos, a los desaparecidos de la región. Los in memoriam cuelgan suspendidos de las ramas: fragmentos de escritura envueltos en plástico, expuestos a la intemperie, amarillentos y arrugados, el texto apenas legible. Desde luego, estos árboles rememoran los árboles de Yad Vashem en Jerusalén, que encarnan la continuación de la vida, mientras que la escritura, casi borrada por los efectos de la lluvia y el sol, se desintegrará íntegramente algún día, indicando la transitoriedad de toda memoria humana.
Las obras evocativas de Brodsky están notablemente menos limitadas por convenciones genéricas que un monumento estatal o un memorial público. Los monumentos articulan la memoria oficial, y su destino es ser derribados o volverse invisibles. La memoria vivida, por su parte, se localiza siempre en cuerpos individuales, en su experiencia y su dolor, aún cuando comprometa también una memoria colectiva, política o generacional. Anticipando a Freud, Nietzsche reconoció este hecho evidente cuando dijo: “Sólo aquello que no deja de herir persiste en la memoria”. La fotografía mnemónica de Brodsky es memorable porque brota de una herida profunda y transmite imaginativamente esta experiencia a sus espectadores.
Tomado de: http://www.museodelamemoria.gov.ar/muestras-nexo.htm

FOTOGRAFÍA URGENTE
El Centro de Expresiones Contemporáneas invita a participar del IV concurso de fotografías obtenidas con celulares “Fotografía Urgente”.
Para informes e inscripción dirigirse al área de Capacitación de dicha institución, Sargento Cabral y el río, teléfono 4802245, int. 112, de martes a viernes en el horario de 9 a 14hs, o ingresando al sitio www.cecrosario.org.ar.
La temática de esta edición es «Costumbres argentinas» El propósito del concurso es encontrar las imágenes que mejor transmitan la idea de contemporaneidad, originalidad y creatividad, espíritu distintivo del CEC.
Recepción de trabajos: del 15 de mayo al 15 de agosto.
En los próximos días se colgarán las bases.
(Para los que escuché el miércoles con ganas de trabajar: sólo es cuestión de empezar)
Intentar recortar lo específico de Auschwitz no significa aislarlo de aquellas otras formas de la destructividad que han venido asolando la vida humana; se trata, por el contrario, de indagar por su particularidad como un modo de encontrar, si ello es posible, sus correspondencias, sus cruces, lo que a partir del exterminio nazi se vuelve un ejemplo mayúsculo de ciertos proyectos biopolíticos que siguen habitando la escena de nuestra época; pero es también recorrer hacia atrás, hacia el fondo de la cultura occidental, los mecanismos religiosos, metafísicos y políticos que convirtieron al “judío” en el excluido por excelencia, el límite desde el cual se forjaron los derroteros de nuestra civilización hasta alcanzar su cota máxima en los campos de la muerte, verdadera bisagra en nuestra travesía por el tiempo y en nuestra condición humana. En este sentido, resulta iluminante y polémico el análisis que desarrolla Giorgio Agamben alrededor del concepto de Homo sacer y que nos gustaría presentar como un complemento necesario para pensar más profundamente la figura del exterminio.
El presente trabajo comenta el análisis realizado por Giorgio Agamben en sus obras Homo Sacer y Lo que queda de Auschwitz. El pensador italiano ha mostrado como el mismo procedimiento legal usado por los nacionalsocialistas para desposeer a los “judíos” y otras etnias de todos sus derechos está siendo aplicado hoy en día a nivel planetario. El propio principio de ciudadanía crea al no-ciudadano —al excluido— como una figura legal “lógicamente necesaria”. En lo que más directamente nos afecta se trata de la “Ley de extranjería”, que propicia la esclavitud y el trabajo clandestino.
El hallazgo de Agamben es notable ya que a través de esta oscura figura del derecho romano arcaico logra hacer pensable el mecanismo que constituye la figura del poder soberano como fuente de exterminio sin contradecir, y éste es el escándalo que subyace a la política de Occidente, al propio derecho. Agamben ha captado ese momento obturado por el logos en el que el humano es despojado de su humanidad, nulificada su existencia y, por tanto, utilizable y eliminable según las necesidades políticas del soberano (el Estado en el sentido moderno del término). Al introducir el bíos en la Polis, el Estado moderno crea las condiciones, aparentemente contradictorias, tanto para el cuidado de la vida (políticas sanitarias) como para su simple eliminación. En la sociedad contemporánea, a diferencia de la antigua, la cuantificación de la muerte devendrá en su negación, es decir, en su desacralización (incluimos aquí a las diversas muertes violentas —a través de guerras, desplazamientos poblacionales, hambrunas nacidas de políticas encubiertas por parte del poder, exterminios concentracionarios— y también, aunque bajo otro registro ético, las muertes médico-hospitalarias). Presencia masiva, continua, pero invisibilizada, la muerte domina el horizonte de existencia de las sociedades contemporáneas en una medida jamás antes conocida. Su dominio es correlativo a su desimbolización, a su reducción numérica. La estadística ha reemplazado la antigua presencia sagrada de la muerte.
“Cuando sus fronteras se desvanecen y se hacen indeterminadas, la nuda vida que allí habitaba queda liberada en la ciudad y pasa a ser a la vez el sujeto y el objeto del ordenamiento político y de sus conflictos, el lugar único tanto de la organización del poder estatal como de la emancipación de él.” (2) La política no se funda, como lo ha venido sosteniendo Occidente desde sus inicios, en el gesto de la libertad, en el control ejercido sobre el poder despótico y en la emergencia de una palabra pública emananada de los ciudadanos, sino en la presencia-ausencia de la nuda vida en la ciudad; es a partir de ella que se articula el ordenamiento político. La exclusión-inclusiva es la clave que nos permite desarticular la maquinaria del poder soberano, es la llave maestra que abre la puerta del brumoso comienzo en el que se trazaron las líneas de la vida y de la muerte. Pero Agamben es aún más radical en su reflexión: todos los súbditos son potencialmente nuda vida; la amenaza continua del poder soberano, el verdadero secreto de su dominio, es esa potencialidad a través de la cual todo hombre es pasible de ser matado por el Estado (3). “Nuestra política no conoce hoy ningún otro valor (y, en consecuencia, ningún otro disvalor) que la vida, y hasta que las contradicciones que ello implica no se resuelvan, nazismo y fascismo, que habían hecho de la decisión sobre la nuda vida el criterio político supremo, seguirán siendo desgraciadamente actuales.” (4)
Artículo completo en: http://fec3.blogspot.com/2008/05/despus-de-auschwitz-la-persistencia-de.html
Tomado de: http://www.webislam.com/numeros/2001/07_01/Articulos%2007_01/Despu%C3%A9s_%20Auschwitz%02.htm
Número 133 // 2 de agosto de 2001
“Me liberé realmente cuando pude contarlo”
Descendiente de los judíos expulsados de España por la Inquisición, David Galante fue a los 18 años uno de los 1.800 judíos de la isla de Rodas (Grecia) que en 1943 fueron deportados al más feroz de los campos de concentración que montó el régimen nazi: Auschwitz. Y también uno de los 120 que sobrevivieron.
Después resistió el viaje de polizón a la Argentina y los 15 días de prisión en Devoto a los que lo condenó un juez por entrar ilegalmente. Tardó más de 50 años en contar lo que pasó. Se guardó esas historias y se "refugió en el olvido". Años después logró ponerle palabras a la vida en el campo de concentración, los trabajos forzados, la pérdida de sus padres y tres hermanas y la desolación de la posguerra. Así nació "Un día más de vida", el libro sobre su historia que escribió Martín Hazan.
"Los rusos me liberaron físicamente, pero contar lo que pasó fue mi liberación personal, fue como expulsar el infierno", reconoce Galante que hoy, a los 81 años, hace de su testimonio una verdadera militancia a la que dedica casi todos los días de su vida brindando el relato a quienes visitan el Museo del Holocausto, en Capital Federal.
Ese mismo testimonio fue el que ofreció a los adolescentes rosarinos en su paso por la ciudad, donde estuvo esta semana invitado por la Daia Rosario para participar de diversos actos programados por el Día del Holocausto.
—¿Por qué tantos años de silencio?
—Cuando llegamos a Argentina quisimos contar, pero no nos creían. Decían que veníamos locos de la guerra, no podían creer ni imaginar las cosas que decíamos. No teníamos quién nos escuchara, entonces me encerré, empecé a trabajar en una fábrica de bicicletas y me metí para adentro. Estuve así durante 50 años, hasta que otros empezaron a hablar, hicieron películas y la gente empezó a preguntar. Mi familia sabía lo que había pasado, pero trataban de no hablar. Sólo de vez en cuando aparecía alguna pregunta de mis hijos. Pero no quería dañarlos, pensaba que contarles era lastimarlos cuando en realidad era al revés.
—¿Cómo fue la primera vez que pudo relatarlo?
—Muy dura. Pero ahora me siento cada vez mas aliviado cuando cuento la historia. Al hacer el libro expulsé todo el infierno que tenía adentro. Fue la liberación real, porque los rusos me liberaron físicamente, pero esta fue mi liberación personal. Dicen que todo el que estuvo en Auschwitz nunca podrá salir, y el que no estuvo nunca podrá entrar. Uno sigue viviendo siempre con esa mochila.
—¿Cómo era la vida en la isla antes de la deportación?
—Estábamos tranquilos. Si bien las islas estaban bajo dominio italiano y existían las leyes raciales, en general no teníamos problemas. Eso fue hasta 1943, cuando las ocuparon los alemanes y empezaron las discriminaciones y las prohibiciones. Un buen día llegó una comisión de oficiales nazis y dio la orden de que todos los judíos debíamos juntarnos en un edificio con nuestras cosas. Una vez ahí, no salimos más.
Nos sacaron todo y nos embarcaron hasta el puerto de Atenas. Fue un viaje infernal que duró siete días. Fue muy duro y muchos murieron.
—¿De allí los llevaron directamente a Auschwitz?
—Desde Grecia nos dep ortaron a Auschwitz en vagones donde metían a 80 personas. El viaje duró 12 días porque el tren paraba cada tres para que pudiéramos sacar los cadáveres de los que morían y vaciar las cubas con nuestras necesidades. Llegamos y nos separaron a hombres y mujeres en dos filas, y seleccionaron quienes iban a los trabajos y quienes a las cámaras de gas. Mis padres murieron en las cámaras. Mi hermano y yo fuimos a trabajo, al igual que mis tres hermanas. Ninguna sobrevivió.
—¿Cómo fue lo que siguió?
—Sobrevivir cada día, no se podía pensar en nada más. Una mirada podía significar que te pegaran un tiro. Y cuando se liberó el campo me salvé porque estaba en la enfermería.
—¿Cómo fue ese final?
—Un día fui al baño y no podía abrocharme el pantalón porque tenía los dedos congelados. Entonces me arrimé a un fuego que tenían los nazis para calentarse, pero me empujaron y me tiraron a las brasas. Aunque salí enseguida, tenía los pies quemados y como las heridas se infectaron fui a la enfermería, que en realidad era la antesala de la muerte porque nadie salía de allí. Ahí había un médico francés, que también era prisionero. Allí estaba cuando llegó de Berlín la orden de destruir las cámaras y de evacuar el campo porque los rusos estaban cerca. Fui con los prisioneros para empezar a marchar, las llamadas marchas de la muerte, pero el médico me dijo que no podría caminar ni 100 metros. Me convenció y me quedé esperando, y así me salvé. Cuando llegaron los rusos no podían creer lo que veían, se descomponían ante las montañas de muertos. Estuve en el ejército hasta que terminó la guerra. Después supe que mi hermano estaba en Roma y fui en su búsqueda.
—¿Por qué decidieron venir a Argentina?
—Un hermano vivía acá antes de la guerra. Pero no conseguíamos el permiso para entrar, a pesar de que los nazis entraban fácilmente. Vinimos como polizones en un barco, escondidos en un ropero. Trabajamos dos años sin documentos hasta que nos presentamos a regularizar la situación y un juez nos condenó a 15 días en Devoto. Después de todo lo que nos había pasado, esas parecían sólo anécdotas.
Tomado de: http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2008/05/11/noticia_5783.html

Pocas cosas son tan complejas en el ser humano como su relación con la memoria, a nivel individual y social, ya que tanto individuos como sociedades son más que proclives a los olvidos. Olvidando que en realidad muchos olvidos son imposibles y los intentos en tal sentido son más bien patológicos. La memoria se debate a lo largo de la vida de cada cual entre dos coordenadas tan especiales como decisivas: tiempo y espacio. En este debate se juega buena parte de nuestra existencia, ya que es mucho el peso que ejercen sobre la memoria tanto el tiempo como el espacio.
Pero también la inversa es cierta, ya que no es menor la determinación que ejerce la memoria sobre las coordenadas del tiempo y el espacio. Sobre todo si se está atento a que en una proporción bastante alta el humano vive de memoria. Casi todo el año y casi todos los años se levanta aproximadamente a la misma hora, desayuna lo mismo todos los días y repite con bastante precisión almuerzos y cenas, livianas o "grosas". El vivir de memoria también se puede ver en el amor con ciertos movimientos y rituales que muchas veces se repiten tanto en la fidelidad como en la infidelidad.
También es cierto que los humanos hacen galas de una formidable capacidad para el olvido como lo revela la sabiduría popular con una de las sentencias más pronunciadas y desoídas: "El hombre es el único animal que tropieza dos veces (o más) con la misma piedra ". Con lo que tropezar con la misma piedra, es decir cometer siempre los mismos errores, es uno de los rasgos que nos hace humanos a diferencia de los animales que vendrían a ser más memoriosos al respecto. A la sentencia anterior le sale al cruce otra que proclama lo contrario, es la que dice que el que se quema con leche cuando ve una vaca llora. Es decir que el recuerdo de la quemadura evita otras posteriores. No es nada extraño, muchos refranes se contraponen entre sí sin poder eliminarse, lo que muestra la cualidad contradictoria de los humanos ya que cada cual es una particular mezcla de olvido y memoria2.
Recuerdos traumáticos
Recientemente se pudo leer y escuchar en los medios que en una investigación en la Universidad de Buenos Aires, UBA, se hacen experimentos en laboratorios (una vez más con ratas) para eliminar los recuerdos traumáticos. Es decir de lograrlo con las ratas se trasladaría el hallazgo a los humanos. Lo que se intenta es limpiar la memoria, sacar todo lo malo y que cada cual circule a partir de ese momento sólo con sus buenos recuerdos. Sin embargo tal ordenamiento de la memoria, y otros del mismo calibre que se podrían intentar, son difíciles y con toda probabilidad imposibles. Y lo son al menos por dos razones de distinto orden pero igualmente importantes tanto en la vida individual como en la vida social: el comportamiento de los humanos y la crónica confusión por una parte de la ciencia entre el cerebro y la psiquis.
Leer artículo completo en: http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2008/05/11/noticia_5160.html

La singularidad de Auschwitz - Hipótesis, problemas y derivaciones de la investigación histórica
Fragmentos del Libro AA.VV.: Pour une critique de la barbarie moderne. Ecrits sur l’historie des Juifs et de l’antisémitisme, Éditions Page deux, París, 1997
LA ERA DE LA BARBARIE
En su balance del finalizado “corto siglo XX”, Eric J. Hobsbawm cita un dato estadístico suficientemente elocuente para definir esta época -que denomina “Era de Extremos”- dentro de un horizonte de barbarie: entre la Primera Guerra Mundial y finales de los años ’80, las víctimas de guerras, genocidios y violencias políticas de diferente naturaleza han sido cerca de 187 millones. Esto corresponde a alrededor del 9% de la población mundial a comienzos de la Gran Guerra1. Este recuento llega sólo hasta 1990 y no incluye las muertes de las guerras del Golfo y Yugoslavia, ni tampoco las del genocidio de Ruanda. Para hacerse una idea menos abstracta del significado de tal cifra podemos imaginar un mapa de Europa sobre el cual se ha eliminado a Francia, Italia y Alemania. Imaginemos reemplazarlos por un enorme vacío, por un desierto o -más bien- por un inmenso cementerio; entonces nos haremos una exacta idea del significado de la violencia del mundo moderno. Hobsbawm señala -en efecto- a la barbarie como una de las principales características del “corto” siglo XX. Él remarca la regresión social indiscutible representada por nuestra época respecto de los niveles de “civilidad” alcanzados después de la Revolución Francesa, añadiendo que si la Humanidad no se ha hundido todavía -de manera definitiva e irreversible- en un abismo de barbarie se debe –esencialmente- a la persistencia de los valores heredados del Iluminismo2.
Citando a Von Clausewitz, quien luego de la caída de Napoleón enuncia el principio según el cual los ganadores no tienen derecho de matar a prisioneros de guerra ni de transformar a las poblaciones civiles en blanco de la soldadesca, este principio parecía ser definitivamente incorporado por las naciones europeas. Para tener conocimiento de la mutación que -un siglo y medio más tardesufrieron esas ideas es suficiente con señalar que las víctimas civiles de la Segunda Guerra Mundial -y no el número global de muertes, que se aproxima a 55 millones- superan los 20 millones3. Ante el ideal caballeroso -y a uno casi le gustaría decir “humanista”- de Von Clausewitz, el proyecto de la bomba de neutrones -un arma capaz de eliminar vidas humanas sin dañar las posesiones materiales- aparece como la señal de un trastrocamiento de los valores en otros completamente opuestos. Recordar el número global de víctimas es importante porque las violencias y los genocidios de nuestro tiempo deben mantenerse en la memoria y no deben justificarse por el contexto de un siglo de barbarie. Pero el historiador no puede marcar este hecho en perspectiva. Su tarea consiste en reconstruir -incluso fácticamente, positivamente- el wie eigentlich gewesen, los eventos para intentar interpretarlos. A veces no puede evitar distinguir, comparar, ordenar, clasificar, a riesgo de convertirse en un frío y aparentemente imperturbable clasificador ante los horrendos crímenes. (...)
Ver el texto completo en:
http://fec3.blogspot.com/2008/05/la-singularidad-de-auschwitz-enzo.html

Auschwitz. “…de aquí sólo se sale por la Chimenea (¿qué quería decir?, lo aprenderíamos más tarde)” En el fondo Esto es el infierno. Hoy, en nuestro tiempo, el infierno debe de ser así, una sala grande y vacía y nosotros cansados teniendo que estar en pie, y hay un grifo que gotea y el agua no se puede beber, y esperamos algo realmente terrible y no sucede nada y sigue sin suceder nada. ¿Cómo vamos a pensar? No se puede pensar ya, es como estar ya muertos. Algunos se sientan en el suelo. El tiempo trascurre gota a gota. No estamos muertos; la puerta se ha abierto y ha entrado un SS, está fumando. Nos mira sin prisa, pregunta, “Wer kann Deutsch?”, se adelanta de entre nosotros uno que no he visto nunca, se llama Flesch; él va a ser nuestro intérprete. El SS habla largamente, calmosamente: el intérprete traduce. Tenemos que ponernos en filas de cinco, separados dos metros uno de otro; luego tenemos que desnudarnos y hacer un hato con las ropas de una manera determinada, las cosas de lana por un lado y todo lo demás por otro, quitarnos l os zapatos pero tener mucho cuidado para que no nos los roben. Robárnoslos ¿quién? ¿Por qué iban a querer robarnos los zapatos? ¿Y nuestros documentos, lo poco que tenemos en los bolsillos, los relojes? Todos miramos al intérprete, y el intérprete le preguntó al alemán, y el alemán fumaba y lo miró de hito en hito como si fuese transparente, como si no hubiese dicho nada. . Disponible en : http://www.sisabianovenia.com/LeviHombre.htm
El viaje duró sólo una veintena de minutos. Luego el autocar se detuvo y vimos una gran puerta, y encima un letrero muy iluminado (cuyo recuerdo todavía me asedia en sueños): ARBEIT MACHT FRU, el trabajo nos hace libres. Bajamos, nos hacen entrar en una sala vasta y vacía, ligeramente templada. ¡Qué sed teníamos! El débil murmullo del agua en los radiadores nos enfurecía: hacía cuatro días que no bebíamos. Y hay un grifo: encima un cartel donde dice que está prohibido beber porque el agua está envenenada. Estupideces, a mí me parece evidente que el cartel es una burla, «ellos» saben que nos morimos de sed y nos meten en una sala, y hay allí un grifo, y Wassertrinken verbotten. Yo bebo, e incito a mis compañeros a hacerlo, pero tengo que escupir, el agua está tibia y dulzona, huele a ciénaga.
-El alférez dice que se quite el cinturón y que le darán el del señor Coen.
Se veían las palabras salir amargamente de la boca de Flesch, era su modo de reírse del alemán. Luego llegó otro alemán, y dijo que pusiésemos los zapatos en una esquina, y los pusimos, porque ya no hay nada que hacer y nos sentimos fuera del mundo y lo único que nos queda es obedecer. Llega uno con una escoba y barre todos los zapatos, fuera de la puerta, en un montón. Está loco, los mezcla todos, noventa y seis pares, estarán desparejados. La puerta da al exterior, entra un viento helado y nosotros estamos desnudos, y nos cubrimos el vientre con las manos. El viento golpea y cierra la puerta; el alemán vuelve a abrirla y se queda mirando con aire absorto cómo nos contorsionamos para protegernos del viento los unos tras de los otros; luego se va y cierra.
Ahora es el segundo acto. Entran violentamente cuatro con navajas de afeitar, brochas y maquinillas rapadoras, llevan pantalones y chaquetas a rayas, un número cosido sobre el pecho

Señora Presidenta: En mi carácter de intelectual argentino que vive en el interior del país, me dirijo a usted como uno más entre millones de argentinos que la votamos en octubre pasado, pero también porque fui de los primeros en poner en duda, públicamente, la construcción del llamado Tren Bala. Lo hice desde el inicio de los anuncios, en mayo de 2007, en la revista Debate y en los diarios La Voz del Interior (Córdoba) y Norte (Resistencia). De hecho fui uno de los primeros periodistas que subrayaron la grosera contradicción que es semejante obra en un país ferroviariamente devastado como el nuestro. Por eso me sentí aludido en su duro discurso y me permito replicar con todo respeto sus afirmaciones.
Mi argumentación fue –y la reitero– que más allá de que los trenes bala (el Intercity alemán, el TGV francés o el AVE español) requieren un contexto tecnológico y sociocultural que nosotros no tenemos, en un país en el que los ferrocarriles fueron destruidos de manera vil, y donde el sistema de transporte está colapsado, no tiene sentido ejecutar obras que beneficiarán a pocos pasajeros, los más ricos de las tres más grandes ciudades argentinas. En los AVE españoles, por ejemplo, la capacidad máxima es de 329 pasajeros (38 en Primera, 78 en Preferente y 213 en Turista) y el costo del boleto Madrid-Sevilla, por ejemplo, es de entre 115 y 174 euros. Calculando un promedio de 130 euros para esa distancia (538 kilómetros), implica un costo de 24 centavos de euro por kilómetro. Si lo pasamos a $4,50 por euro, un viaje a Rosario (300 kms) costará $324. Y a Mar del Plata (400 kms) $432.
Esos precios sólo podrá pagarlos una elite. Y si acaso llegaran a ser más bajos será mediante subsidios, con lo que todos los argentinos terminaremos pagando los viajes de esa pequeña clase privilegiada.
Por eso en mis primeras críticas a estos trenes escribí que el anuncio original de que el tren bala Retiro-Rosario costaría 1320 millones de dólares (unos 4000 millones de pesos) conducía insoslayablemente a pensar que semejante masa de dinero podría invertirse –con muchísimas ventajas– en la rehabilitación de ramales que refuncionalizarían nuestro degradado sistema con vías renovadas y trenes comunes mejorados, tanto para el transporte de mercancías como de personas.
¿No sería más sensato contar con trenes de velocidad moderada como el Talgo, que corre a 120 kilómetros por hora y bien podría llegar a Bahía Blanca, Salta, Bariloche, Mendoza o Posadas, y unir al país transversalmente de manera que un misionero que va a Jujuy o Neuquén no tenga que pasar por Buenos Aires, por caso? Esto alentaría, además, una fenomenal recuperación económica en varias provincias.
No soy especialista en trenes, pero algo sé de sentido común y puedo entrever varios problemas colaterales: un tren bala exige una infraestructura de vías especial (el ancho de vías de los europeos es de 1,668 metros); electrificación integral (el AVE utiliza corriente alterna a 25.000 Volts y 50 Hz); protección exterior de las vías con muros o vidrios blindados a ambos lados; señalamiento y comunicaciones sofisticadas con las formaciones en marcha; estaciones intermedias hoy inexistentes; enormes costos de mantenimiento y varios etcéteras.
Ahora mismo, usted anunció el tren bala Buenos Aires-Mar del Plata, a un costo de 600 millones de dólares para que viajen 300 personas en poco más de dos horas, a 250 kilómetros por hora. Yo me pregunto: ¿no sería más razonable y barato estimular la aeronavegación, hoy en tal estado terminal que apenas hay uno o dos vuelos diarios a Mar del Plata, cuando hace años había decenas?
Respetuosamente, Señora, pienso que está mal asesorada. Y es que en su Secretaría de Transporte sigue como titular el señor Ricardo Jaime, que en mi opinión y la de millones de argentinos (estoy convencido de ello, porque los veo padecer) es el más inepto funcionario de la gestión de su marido y de la suya. A la vista está su obra: el colapso ya inaguantable de la aviación comercial; los absurdos subsidios a los pésimos servicios ferroviarios y el deficiente sistema vial que hace que este país todavía no tenga autopistas transversales.
Tanto o más que la crisis energética, hoy el transporte es el mayor freno al desarrollo de la Argentina. Es imposible una política seria de industrialización, pleno empleo e inclusión social en un país desconectado como el nuestro. Es imposible combatir la pobreza y la indigencia que persisten, cuando provincias enteras han sido y son privadas de ferrocarriles y líneas aéreas, y sus caminos son deplorables.
La aeronavegación comercial en Brasil, México, Colombia o Venezuela está a cargo de docenas de aerolíneas que cubren extensos territorios. En cambio nosotros tenemos provincias que tuvieron seis o siete vuelos diarios y ahora sólo uno, o ninguno. Y no basta la condena a Aerolíneas Argentinas, que al fin y al cabo es una empresa privada, extranjera, que bien o mal ha invertido aquí y quiere ganar dinero, lo cual está perfecto. El problema no es esa compañía, sino el descontrol de una gestión oficial ineficiente y dañina.
Entonces, ¿no tenemos el derecho –y como intelectuales, la obligación–- de preocuparnos ante la posibilidad de que los trenes bala sean igualmente descontrolados, además de caros? ¿Es desmesurado pensar en todo lo bueno que se podría hacer en materia ferroviaria con los miles de millones de dólares que costarán los bala? Decir todo esto no es tratar “los temas con ligereza”, Señora, ni es resistencia a los cambios. Sé que usted me lee, y entonces sabe que no formo en las filas, precisamente, de lo que usted bien llamó “el pensamiento conservador”. Y si cabe una confesión cívica, yo la voté a usted porque desde 2003 nos gobierna una administración por lo menos contradictoria, y no, como fueron hasta entonces, gobiernos monocolores en su inoperancia, cretinismo, corrupción o todo eso junto.
Muchos la votamos esperando que usted continúe lo mejor de la gestión de su marido (Educación, Cultura, Defensa, Derechos Humanos, Cancillería, Corte Suprema de Justicia) y que ratifique –como ha hecho– el avance de los juicios a los genocidas. Pero también la votamos con la esperanza de que su gobierno termine con la corrupción; los organismos de control que controlan mal o nada; el clientelismo y la política como negocio y mil asuntos más, como la discriminación gremial a la CTA.
Es perfectamente posible, bueno y cívico hacer esta distinción, y no, como hace la miope oposición que hoy tenemos, ver todo en blanco y negro, o peor, sólo lo negro (aunque desde luego existe y mucho).
Para terminar, con absoluta honestidad y sin ironía alguna, le confieso que no sé si esto que escribo tiene el rigor intelectual que usted demanda, pero sí le aseguro –con el mayor de los respetos– que usted en este asunto está equivocada. Y es mi opinión que la están asesorando mal quienes acaso tienen, como sospechan muchos argentinos, intereses poco transparentes.
Acepte, por favor, mi saludo más respetuoso
Tomado de: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-98716-2008-02-10.html
En una semana marcada por el conflicto del campo y el gobierno nacional, las organizaciones campesinas hicieron oir sus voces. El Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), el Movimiento Campesino de Córdoba y el Movimiento Nacional Campesino Indígena dieron a conocer sus análisis. Reunimos estas voces y otras de sectores gremiales, académicos y técnicos que aportaron sus miradas sobre el conflicto.
Notas relacionadas:
Movimiento Nacional Campesino Indígena >
Mirada desde el INTI >
Grupo de reflexión rural >
Movimiento campesino de Córdoba >
Comunicado del MOCASE >
Centros al campo desde la izquierda >
Tomado de: http://www.enredando.org.ar/noticias_desarrollo.shtml?x=38695
Leer artículo en: http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2008/03/30/noticia_2003.html

Los viejos amores que no están,
la ilusión de los que perdieron,
todas las promesas que se van,
y los que en cualquier guerra se cayeron.
Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia.
El engaño y la complicidad
de los genocidas que están sueltos,
el indulto y el punto final
a las bestias de aquel infierno.
Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia.
La memoria despierta para herir
a los pueblos dormidos
que no la dejan vivir
libre como el viento.
Los desaparecidos que se buscan
con el color de sus nacimientos,
el hambre y la abundancia que se juntan,
el mal trato con su mal recuerdo.
Todo está clavado en la memoria,
espina de la vida y de la historia.
Dos mil comerían por un año
con lo que cuesta un minuto militar
Cuántos dejarían de ser esclavos
por el precio de una bomba al mar.
Todo está clavado en la memoria,
espina de la vida y de la historia.
La memoria pincha hasta sangrar,
a los pueblos que la amarran
y no la dejan andar
libre como el viento.
Todos los muertos de la A.M.I.A.
y los de la Embajada de Israel,
el poder secreto de las armas,
la justicia que mira y no ve.
Todo está escondido en la memoria,
refugio de la vida y de la historia.
Fue cuando se callaron las iglesias,
fue cuando el fútbol se lo comió todo,
que los padres palotinos y Angelelli
dejaron su sangre en el lodo.
Todo está escondido en la memoria,
refugio de la vida y de la historia.
La memoria estalla hasta vencer
a los pueblos que la aplastan
y que no la dejan ser
libre como el viento.
La bala a Chico Méndez en Brasil,
150.000 guatemaltecos,
los mineros que enfrentan al fusil,
represión estudiantil en México.
Todo está cargado en la memoria,
arma de la vida y de la historia.
América con almas destruidas,
los chicos que mata el escuadrón,
suplicio de Mugica por las villas,
dignidad de Rodolfo Walsh.
Todo está cargado en la memoria,
arma de la vida y de la historia.
La memoria apunta hasta matar
a los pueblos que la callan
y no la dejan volar
libre como el viento.
Letra y música: León Gieco
Para escuchar La memoria
Fotografía: "Los hijos, Tucumán 20 años después", Julio Pantoja >
Escrache. La Unidad Antirrepresiva por los Derechos Humanos (UADH) convocó al escrache "al genocida Carlos Sfulcini, integrante de la patota de asesinos del II Cuerpo de Ejército, procesado por 15 secuestros, desapariciones, amenazas y torturas". La UADH también consignó que Sfulcini "está claramente sindicado como uno de los secuestradores de Tito Messiez, y a pesar de numerosas pruebas en su contra aún está libre y goza de una excarcelación dictada por la Cámara de Apelaciones de Rosario en agosto de 2004 en la causa Quinta de Funes". El escrache se realizará hoy, a las 18, frente a España 344, piso 10 "A", actual domicilio del represor, previa concentración en España y Wheelwright, a las 17.30.
Tomado de: http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2008/03/24/noticia_1011.html

Febres murió por ingesta de cianuro
Envenenando la cancha
El juicio mutilado
Muerte dudosa y el último gesto de Febres
Las madres del monte
(Norte de Argentina, 2005-2007)
Julio Pantoja en: http://www.juliopantoja.com.ar/Reportajes/MadresMonteTodos.htm
25 de noviembre
Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, instaurado a través de la resolución 54/134, de la Asamblea General de Naciones Unidas
Artículos que no quisiéramos leer:
El feminicidio, sus causas y significados
Destacan en ONU vulnerabilidad mujeres en Latinoamérica y Caribe
En los tres últimos años han muerto 199 mujeres por violencia doméstica
Mujeres guatemaltecas exigen protección ante la violencia
Rescatan a menores paraguayas que eran explotadas sexualmente